
Vettel y su RedBull
Ni más ni menos, tercera carrera del mundial de Fórmula Uno, y nuevo fiasco para Fernando Alonso, esta vez, de nada sirvió haberse clasificado ayer en segunda posición para la salida, ya que la lluvia y la salida tras el Safety-Car tiraron por tierra todas las estrategias.
Estamos viendo un mundial distinto a todos los anteriores, en este mundial el coche de seguridad debería ser el líder, ya que es uno de los coches que más vueltas ha dado en cabeza. Si las dos carreras anteriores habían terminado con el coche de seguridad en pista, en esta ocasión el safety-car ya salió desde el inicio.
Caos bajo la lluvia que supo aprovechar perfectamente Vettel para dar la primera victoria de la historia a RedBull y buen trabajo de su compañero Webber que firmó su mejor posición con un segundo puesto que llevó el doblete al garaje del “toro rojo”. Por su parte el líder del mundial Button llegó tercero, sin arriesgarse a perder puntos, y asegurando la tercera posición, recoje unos 6 puntos que le vienen muy bien de cara a manternerse al frente de la clasificación y como principal favorito a llevarse este mundial.
Kimi ha declarado que es imposible ya ganar el mundial, tres carreras y Ferrari sigue con un cero en su casillero, no dan con la configuración del coche y cada vez hacen mayor el fiasco de esta temporada. De los grandes gallos, parece ser que la segunda posición de Alonso el sábado fue todo lo que se pudo ver, en carrera acabó noveno, un poco por delante Hamilton y Kimi por detras, mientras que Massa abandonó.


Este domingo un nuevo ridículo en la Fórmula Uno, y ya van dos de dos. Si hace una semana fue una mala decisión a la hora de sacar el SafetyCar a la pista, que la carrera acabase con el SafetyCar en pista y que los pilotos se quejasen de los reflejos del sol, en esta ocasión el ridículo comenzó ya con el horario de la carrera, las 17:00 hora local, lo que significaba, que con el menor imprevisto, por pequeño que fuese y que la carrera se tuviese que retrasar, se haría denoche y no se podría correr. A esto si encima le añadimos que la probabilidad de lluvia a la hora de la carrera era grande, pues al final pasó lo que tenía que pasar.