Todos a 110 km/h y de la mano

Parece que los tiempos de prohibir han llegado. Llega el momento de las medidas populares, a no, que prohibir fumar no es muy popular, pues llega el momento de las medidas anti-populares.

No fumo, y he de reconocer que entrar en un bar y que no huela a tabaco es una maravilla, pero no creo en las prohibiciones, no creo que sean la solución. En el caso de la ley antitabaco, me parecería más normal que se dejase a los bares decidir si prefiern clientes fumadores o no fumadores. Y no me vale decir que fumar mata, que fumar es malo, ya que los gobiernos son los mayores beneficiarios de que la gente fume, ya que aplican altos impuestos al tabaco.

Pues ahora le toca el turno a la velocidad, bajo la excusa de ahorrar gasolina, ahora no podremos circular a más de 110km/h en las autopistas y autovías españolas. Permítanme que me ría, ¿ahorrar? Que bajen los precios y se dejen de pamplinas. La DGT es una empresa, y como tal necesita recaudar, necesita ingresos. Todos estamos en crisis,  por lo que la DGT también lo está. ¿Qué pasa? Pues que bajamos el límite a 110km/h, ponemos unos cuantos radares, recaudamos bastante y ya está, crisis resuelta. Si les importase que ahorrásemos, bajarían los impuestos a la gasolina, asfaltarían las carreteras y no tendríamos que sufrir el horror y la pérdida de 5 minutos para pasar por El Bao. Si les importase la seguridad, adecuarían las carreteras y no tardarían años y años en acabar una autovía como la del Cantábrico.

© Javier Fernández López